
puntuación: 6'4
Comentario
Carcharodon megalodon: El megalodon, llamado también megalodonte, tiburón megadiente y tiburón blanco gigante (Carcharodon megalodon) fue un tiburón gigante que vivió probablemente entre hace 20 y 1,6 millones de años, aunque se ha llegado a sugerir fechas de extinción más tardías e incluso que pudiera sobrevivir hoy en día. El megalodon se conoce únicamente por numerosos dientes fósiles y algunas vértebras y esqueletos parciales en el Caribe. Los dientes son en muchos aspectos similares a los del tiburón blanco actual (Carcharodon carcharias), pero con un tamaño que puede superar los 17,5 centímetros de largo. [...] Las estimaciones más sensatas del tamaño de esta criatura oscilan entre los 12 y 15 metros. Las reconstrucciones previas con longitudes que podían llegar a los 30 metros se consideran por lo general como poco precisas.
Así define, resumida, la Wikipedia a esta criatura, un ser prehistórico que, por extrañas razones, últimamente parece estar de moda, dando lugar a unas pocas películas, juegos de ordenador y, en especial, novelas, con una serie escrita por Steve Alten, y con otros autores tocando el tema como Charles Wilson o Cari McKnight. En la actualidad parece estar realizándose una película adaptando la primera novela de la saga de Alten, pero con anterioridad hubo otras cintas, como la presente.
Típico producto de bajo presupuesto destinado directamente al mercado del vídeo, se trata de una muy mediocre cinta, destinada en exclusiva para llenar las estanterías de las tiendas a tal efecto y sea consumida de forma masiva. Lo peor de todo es lo terriblemente aburrido que es, siendo un producto de estas características; hasta la mitad de la película no aparece el bicho y, a partir de ahí, es un mero enfrentamiento con el animal, sin más. El film está dirigido por Pat Corbitt, técnico en efectos especiales en la que es, de momento, su única película en el campo (y esperemos que no vuelva); en los créditos del film se añade como co-director a Gary J. Tunnicliffe, excelente especialista también en la materia de los efectos, y muy conocido, que como realizador ha efectuado unos pocos títulos sin especial relieve, si bien cabe resaltar que en las fuentes consultadas no se le adjudica la co-dirección de la presente cinta.
Pese a estos responsables, los efectos especiales no son excesivamente sólidos, salvo, acaso, el diseño de la plataforma petrolífera, bastante atractivo; sin embargo, el diseño del tiburón resulta muy mediocre, y sus ataques a los submarinos de bolsillo son totalmente patéticos (si bien lo peor en cuestión de efectos es la nieve recreada por ordenador). En todo caso, lo más lamentable es que en ningún momento de la cinta se crea tensión alguna, dada la separación tajante entre los planos por ordenador y los de imagen real, a tal punto que no se ve nunca a los personajes interactuar con la criatura, no habiendo por ende en momento alguno sensación de auténtico peligro. Véase, además, el concurso de tres compositores para una horrorosa partitura por sintetizador que es incapaz de crear emoción, y que en verdad parece compuesta para otra película, situándose los temas como adorno sin ninguna cohesión con las imágenes.
En definitiva, otro bodrio más de los muchos que hoy día se realizan para consumo masivo sin el menor respeto hacia el espectador. Abstenerse.